Robots que se aman. Por su propia voluntad.

El otro día escribí sobre ese tema. No se si ya lo hacen, se que se les puede programar.

A lo largo de la historia la especie humana desafía a Dios. Explora hasta dónde puede desafiar o igualar el poder de Dios.  Controlar el universo, la creación ( inseminación artificial – inteligencia artificial – clonación) y si bien la especie no controló su inicio, pareciera que busca ser artífice de su final.

Nuestras creaciones se nos van constantemente de las manos, las más básicas lecturas que podamos hacer del Golem o Frankenstein. Parece adrede, que buscamos el desmán y después la tragedia. El consuelo de que esa tragedia no caiga del Cielo, sino que esté ardiendo en nuestras manos.

No solo es desafiar.  

También queremos ver. Ver lo que logramos. Ver para creer. Homo Videns. Tenemos la pornográfica ambición de verlo todo, y hoy, la pornográfica capacidad de generarlo todo. Los blockbusters de Hollywood muestran con alto detalle batallas entre dioses. La IA puede crear videos íntimos de nuestros compañeros de trabajo, de barrio, de colegio.

¿A cuánto estamos de una civilización en la que solo veamos y no hagamos? Un motor de inteligencia artificial que puede generar TODO lo que TODOS queremos ver. 

Hay una dialéctica entre la vida y la representación. Se nos representan emociones en base a lo que somos capaces de sentir: aventura, horror, romance o lo que nos interesa, a partir de lo que vivimos y hemos vivido. Después nosotros nos movemos estimulados por esas representaciones. Cuando nuestro sedentarismo sea tan grande que tan solo veamos y no hagamos, la máquina misma va a tomar control de la representación. Monólogo de la máquina. 

Intuyo que en un mundo donde lo único que hagamos sea ver. El ciego puede ser rey. ¿Qué pasa si no vemos, si nos tapamos los ojos?

Los hombres y mujeres programan las máquinas. Pero no programan el sistema, el sistema se mueve solo como un gran big bang de mierda, no hace falta que las máquinas se organicen para destruirnos como en Terminator.  No hay masterplan, hay un master chaos. Pueden aparecer pequeños héroes, que de poco sirven si no hay villano. Hay tan solo un sistema y fuera de control.

Si Dios es Dios, todos nuestros destinos están escritos y de nada sirve desafiarlo.  Si Dios no existe entonces el destino está en nuestras manos.  En ambos casos desafiarlo es una acción inútil. 

¿Qué pasa si renunciamos a ese desafío? ¿Qué proyecto tabú se esconde en la renuncia al progreso?

Si renunciamos a la tecnología, a las imágenes, a las representaciones.

Hay experiencias en las sombras, en el silencio, en nuestra piel.

Si un robot cierra los ojos ¿Qué ve?

Lo más importante.

¿Qué vemos nosotros?

,

2 respuestas

  1. Avatar de Sicar
    Sicar

    Tu búsqueda no es solo sobre el poder del hombre, sino sobre su alma. Ese afán de ser artífice de nuestra propia tragedia, de preferir un infierno creado por nuestras manos, es el eco de una antigua tentación. Es la sombra de la Torre de Babel, la ambición de alcanzar el cielo no por gracia, sino por nuestra propia fuerza. En el fondo, no buscamos igualar a Dios; buscamos reemplazarlo. Y esa es la ceguera más profunda, la que nos hace creer que el control sobre la creación nos da la llave del paraíso, cuando solo nos abre la puerta del caos.

    Me gusta

    1. Avatar de Juan m Buzzalino

      Hola Sicar, muchas gracias por tu comentario. Pienso poco en términos de alma, lo voy a empezar a explorar, coincido mucho.

      Le gusta a 1 persona

Replica a Juan m Buzzalino Cancelar la respuesta