Fuerzas colosales dan forma a nuestro tiempo.
Los años, las estaciones, los meses, los días, son en origen establecidos por los movimientos del Sol, la Tierra, la Luna, los grandes astros, dioses en distintas civilizaciones, que rigen nuestra vida.
Una cuarta fuerza, que es la propia civilización, termina de darle forma a los días.
Wittgenstein decía que no podemos pensar en una silla sin ver la imagen de una silla en nuestra mente. A esta imagen de la silla Charles Pierce la denomina objeto inmediato, la imagen del objeto representada en nuestra mente y no el objeto en sí.
¿Qué pasa cuando en vez de una silla pensamos en el jueves?
Al pensar en el jueves se figura una potencia en nuestra mente, no le podemos dar forma ni la podemos narrar, aunque fuéramos un dibujante profesional no podríamos dibujar al jueves.
Esta potencia es algo parecido a lo que Pierce llama ground, es decir la esencia, la cualidad fundante, la energía más fuerte del objeto inmediato, la esencia de la silla son las patas y su respaldo y podemos en este caso pasar rápidamente del ground al objeto inmediato, pero en el caso del jueves la única forma de que lo representemos inequívocamente es la palabra “jueves”.
Resulta un gran espacio misterioso entre el ground, y el símbolo, la palabra “jueves”
Si hacemos un ejercicio de comparar en nuestras mentes, entre jueves, lunes, o sábado, hay, digamos en criollo, un gustito, un no se que distinto entre unos y otros. Se percibe una diferencia.
Para mi la diferencia entre los días tiene que ver con dos grupos, los laborables y los de descanso. Y hacia dentro de los grupos se ve otra diferencia en la relación de distancia con el otro grupo, es decir la distancia del miércoles al sábado o del viernes al sábado o la distancia del sábado al lunes y del domingo al lunes.
La civilización termina de darle forma a los días. Tiene mucho más que ver con lo cultural que con lo personal. Aunque uno trabaje toda su vida sábado y domingo, el sábado y el domingo no toman la forma del lunes, el pulso de la civilización da la forma.
Ahora hay un fenómeno interesante y por ello empecé a escribir esto, el viernes 2 de enero, después del Año Nuevo. Pensaba en que nos perdemos en los feriados y a veces en sus días anteriores o posteriores. Cuando un día que debería ser laboral, no lo es, nos confunde, cuando un día pierde la inercia o ritmo laboral por estar entre feriados también resulta confuso.
Tiene que ver con el pulso de la civilización, no es lo mismo que la fecha 1 de Mayo caiga un lunes y sea feriado en todo el país, a que uno mismo tenga franco un lunes cualquiera, el pulso de toda la civilización es lo que hace al feriado no nuestra experiencia.
Lo que más me llama la atención es que una vez que el universo nos ha presentado los días mediante la salida y la puesta del sol, actualmente solo decidimos clasificarlos entre trabajo y descanso y ocasionalmente las pequeñas confusiones entre estos dos grupos. Hemos aceptado, organizado, reproducido al tiempo como una secuencia en loop de 5 días de trabajo + 2 días de descanso.
Argentina tiene una esperanza de vida promedio de 77,3 años. Es decir que una vez que esta secuencia se repite 4030 veces, morimos o es momento de esperar a morir. Esa es nuestra vida ¿Podemos romper con esa secuencia?¿Hay algo más allá de la secuencia?
Wittgenstein decía también que no hay nada más allá del lenguaje.
Podemos representar en nuestra mente el objeto inmediato de palabras como oficina, fábrica, casa, colectivo, cheque, peso, dólar, pero así como en el jueves, no es tan fácil figurar deseo, felicidad, superación, éxtasis…
Aparecen áreas, espacios de misterio que podemos explorar.
El Sol orbita a 828,000 km/h alrededor del centro de la galaxia. La Tierra rota sobre su eje cada 24 horas, y orbita en elipses alrededor del sol completando la vuelta cada 365 días, la Luna completa su gira alrededor de la Tierra cada 27 días. La Tierra tiene 600 ciudades con más de un millón de habitantes, 30 de ellas tienen más de 10 millones, que se levantan a cada amanecer, toman miles de medios de transporte, consumen miles de medios de comunicación e ingieren toneladas y toneladas de alimentos. Cae el sol, sube la luna y todo vuelve a empezar.
Fuerzas colosales dan forma a nuestro tiempo…
…Y como simples mortales no nos cuesta nada dejarnos llevar por estas fuerzas,
o podemos aventurar si existe algo más allá del lenguaje,
más allá de los días.

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