Me gusta pensar que el amor son actos, hechos, momentos. Actos que hacemos con los cuerpos. Parece obvio pero quiero desarrollar.
Hace unos años escribí (por intuición) un pequeño poema que decía:
El amor son los cuerpos, el resto es literatura.
Hoy (por pensamiento) estoy muy de acuerdo con lo que escribí.
Lo contrario de los cuerpos, son las palabras – basta de palabras, pasemos a la acción se dice. El desarrollo más complejo de las palabras es la literatura.
Cuando una palabra, un vocablo, una frase ya no es eficiente para construir un mensaje aparece la literatura. Si describir un hecho no es del todo convincente, se desarrolla un relato, se ve a diario en la realidad argentina.
Hablo de cuerpos, no hablo solo de sexo, sería limitado. Los momentos están hechos de cuerpos, una mañana, un desayuno, un café, se comparte con el cuerpo, nuestra calidez, nuestras voces, nuestra escucha, nuestros sorbos, los ojos de nuestra mirada, todo es cuerpo.
Los momentos son únicos y expresan mejor la unicidad de lo que sentimos nosotros como sujetos únicos en una coordenada única del tiempo-espacio. Dos personas podemos tener distinta lectura de un momento ( podemos flashear y el otro no ) pero la lectura del momento, es más rica que la de la palabra.
El momento vale, y el texto cada vez menos. Me cuesta decir que el texto sobra, pensando así habría que afirmar “cual texto sobra” o “el texto de quién sobra” y eso sería una censura. Pero podemos afirmar que el texto abunda, su abundancia contamina, desequilibra.
Miles de millones de personas producen texto. Hoy entre las redes sociales y las aplicaciones de mensajería, cualquier habitante escribe la misma cantidad de caracteres en su vida que los grandes literatos o ensayistas de los siglos pasados. Con el mismo derecho, pero con otra calidad, trabajo y relevancia…Más allá, gran parte del texto que hoy circula, ni siquiera está escrito por humanos sino por máquinas.
Si una maquina puede decir “te amo”, esa frase ha perdido su valor.
Late fuerte la necesidad de profundizar otro lenguaje, otro intercambio.
Palabras que capaz frecuentamos desde el seno familiar te amo amor te quiero quiero me gustas gusto de te necesito extraño, palabras que también son desplegadas en reels, videos, series, canciones, películas. Es muy probable que antes de hacer nuestra primera declaración de amor, hayamos visto una declaración de amor en una pantalla.
Nuestro mensaje de amor, es un mensaje de Meta, Google, Disney, Warner y todo lo que quieras meter en esa categoría. Nuestro mensaje de amor ya puede ser escrito por IA y no por Cyrano. La escena de La Dama y el Vagabundo, en el futuro será escrita por una maquina. Lo que era romántico será robótico.
Un día el mensaje de amor, va a ser de robot a robot. Ese día no va a quedar nada.
Mientras ese día se aproxima – ¿Inevitable?¿Empezó a suceder? – las palabras se deprecian, las fortunas se acaudalan e inmiscuyen a cada segundo en nuestra vida, intimidad y conversaciones. Las máquinas escriben nuestras cartas, canciones, palabras de amor.
Pasar a la acción, los momentos, los cuerpos.
En el amor, y todo lo demás.

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